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lo largo de los último meses se han vertido miles de líneas (impresas y electrónicas) sobre la estrategia .NET de Microsoft y su comparación con la plataforma J2EE. Desgraciadamente, la mayor parte de ellas carecen de la más mínima objetividad y están escritas con un tono evangélico que llena los oídos pero deja vacía las cabezas. En ocasiones, algunos defensores y detractores de .NET o de J2EE se expresan más en términos de sus gustos personales (muy loables, por cierto, pero que reducen el debate a algo parecido a las campañas Pepsi-Coca Cola) que en términos de las ventajas y desvantajas objetivas de ambas plataformas (intrínsecamente, cualquier lenguaje de programación o plataforma de desarrollo ofrece ventajas y desventajas con respecto a otros pues sus desarrolladores pensaban en orientarlo hacia ciertos servicios y no -necesariamente- hacia otros).
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